sábado, 18 de enero de 2014

CONCLUSIÓN

“LEER Y ESCRIBIR EN LA ESCUELA”
Delia Lerner

CAPITULO I: LEER Y ESCRIBIR EN LA ESCUELA (Lo real, lo posible, lo necesario)

Delia Lerner señala que leer como el escribir  son funciones de la escolaridad formal  esencial y que ahora el desafío debe de ser el incorporar a todos los alumnos a la cultura de lo escrito y de alguna forma involucrar a los ex alumnos para formar una comunidad de lectores y escritores.
La autora considera que participar en la escritura consiste en apropiarse la tradición de leer y escribir  involucrarse en diversas operaciones en textos e implica la puesta en práctica de conocimientos, habilidades y destrezas; es decir, de competencias.
Es fundamental las prácticas sociales de lectura y escritura; haciendo de la escuela una microcomunidad de lectores y escritores.


Para Lerner es necesario hacer de la escuela una comunidad de lectores que busquen en los textos respuesta a los problemas que necesitan resolver, y hacer de la escuela una comunidad de escritores que produzcan sus propios textos que permitan dar a conocer sus ideas. Por tanto la escuela, hacer de la escuela un ámbito donde la lectura y escritura sean prácticas vivenciales.

Lo cierto es que es difícil para la escuela, conocer las dificultades y construir alternativas para superarlas. Entre las dificultades que encontramos están : la institucionalización de la escolarización , la tensión de los propósitos para orientar la lectura y la escritura contra aquellos que se usan a nivel social, debemos encontrar el balance entre la función enseñante y la función social de la lectura y la escritura, es decir, debemos adecuar la función de la lectura y la escritura a las prácticas sociales considerando los elementos contextuales.

Por ello debemos conciliar las necesidades de la instrucción escolar con el propósito educativo de formar lectores y escritores; para esto debemos de generar las condiciones didácticas que nos permitan contar con una versión escolar más cercana a la práctica social de la lectura y la escritura.

CAPITULO II: Para trasformar la enseñanza de la lectura y la escritura

Para Lerner, el desafío es formar verdaderos practicantes de la lectura y la escritura y no solo sujetos que “puedan decodificar las grafías en fonemas. Este desafío implica : formar lectores, pero también formar seres humanos críticos, formar personas deseosas de aprender, de ser productores conscientes de lengua escrita, convertir a la escritura en un objeto de enseñanza y utilizar la escritura como un objeto de reflexión. Que supere lo que se está llevando a cabo actualmente, ya que se forman individuos independientes de la lectura y la escritura  pues se ha convertido en algo obligatorio, mecánico y rutinario, gente pasiva y acrítica ante la lectura y escritura.

Todo lo anterior implica un cambio profundo para superar la atención actual entre la rutina y la innovación, la cual es difícil por la resistencia institucional y del cuerpo docente. Por ello se considera la actualización como  necesaria para todo profesional en la educación, para que el maestro se apropie de los aportes teóricos, metodológicos y prácticos sobre la lectura y la escritura. Pero además de la capacitación docente, la autora señala que es necesario también  estudiar los fenómenos y mecanismos que a nivel escuela impiden a los niños apropiarse de la práctica social de la lectura y la escritura.

Delia Lerner, hace hincapié en que tenemos un abismo entre la práctica escolar y la práctica social de la lectura y la escritura; pareciera que la versión escolar atenta contra el sentido común. En la escuela enseñamos que la lectura y la escritura no son significativas y enseñamos la rapidez para hacer un trabajo escrito como versión final “a la primera”; hacemos que el objeto de conocimiento sea diferente entre la escuela y la sociedad y que además sea modelado por las situaciones institucionales.
En este sentido tenemos una lectura que no está orientada mediante propósitos y que no contribuye en el desarrollo social ya que por la presión del tiempo nos lleva a fragmentar y desligar la versión escolar de la lectura de las prácticas sociales.


CAPITULO III: Apuntes desde la perspectiva curricular

Para Lerner todos los problemas que se enfrentan en la producción de planes de estudio (“curricular”) son de tipo didáctico. Las transformaciones didácticas deben tener en cuenta la naturaleza de la institución que las llevará a cabo y de su función social.
El problema didáctico, es la preservación del sentido del saber o de las prácticas que se están enseñando, para poder plasmarlo documentalmente. Hay que tomar en cuenta también el carácter prescriptito de los planes de estudio.

El problema inicial es el construir el objeto de enseñanza “a imagen y semejanza” de las prácticas sociales. Hay que seleccionar los contenidos a enseñar y jerarquizarlos de acuerdo a prioridades, con base a modelos educativos orientados a la construcción del objeto de enseñanza: la práctica de la lectura y la escritura. Hay que tomar en cuenta el conflicto que existe entre lo obligatorio y lo electivo en la escuela; en donde son obligatorias la lectura y la escritura, mientras que a nivel social tienen un sentido diferente, en este sentido si se aspira a enseñar mucho no se puede controlar todo, y si se intenta controlar todo, hay que reducir los contenidos, es decir,  la coexistencia de ambos teniendo actividades en
que se controle la comprensión y otras que promuevan la elección.

CAPÍTULO IV: ¿Es posible leer en la escuela?

El desafío según Lerner es el de construir una nueva versión de la lectura que se ajuste más a la práctica social; pero esto requiere de muchos de una profunda reflexión y crítica para ello es necesario considerar la lectura no solo como objeto de enseñanza sino más bien como objeto de aprendizaje, por ello es  necesario y fundamental representar en la escuela los usos en la vida social.
El propósito didáctico debe ser enseñar los contenidos de la práctica social y el propósito comunicativo debe ser el poder hacer la enseñanza-aprendizaje relevante al alumno que permitan generar un proyecto propio, resolver un problema y movilizar el deseo de aprender.

Otro aspecto importante para la autora es la evaluación  ya que hoy en día la evaluación es privativa del profesor, sin embargo hay que tomar en cuenta que con la lectura el alumno puede decidir y validar sus propias interpretaciones, por lo que de alguna forma el profesor debe de delegar en el alumno la función evaluadora, es decir, proponer la autoevaluación como una herramienta fundamental.

CAPITULO V: El papel del conocimiento didáctico en la formación del profesor

El conocimiento didáctico, según Lerner, debe ser el eje del proceso de capacitación del docente; puesto que los procesos de capacitación actuales no contemplan suficientemente esta necesidad. Son dos factores esenciales que se señalan para generar progreso en el trabajo de capacitación de los docentes, estos son: la conceptualización de la especificidad del conocimiento didáctico y la reflexión sobre la propia práctica, es decir, que es necesaria la actualización en las didácticas específicas para cada disciplina pero también encausar hacia la formación de un docente reflexivo.


1 comentario:

  1. Muy buen trabajo Fanny espero que sea de gran aprovechamiento este espacio para la sociedad. Espero que logres enriquecer cada dia mas este espacio. Dios te bendiga ¡Éxito! ATTE. Mtro José Varela Luna.

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